miércoles, 29 de febrero de 2012

ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS SUPERIORES DE LUTO



Han pasado escasos tres años desde que en 2009 los licenciados en enseñanzas artísticas superiores veían cómo por fin los arduos esfuerzos empleados en completar un larga y sacrificada carrera obtenían el merecido reconocimiento tras el decreto que otorgaba la nomenclatura de GRADO al finalizar dichos estudios, consiguiendo de esta manera que los estudios superiores artísticos obtuvieran el mismo reconocimiento nominativo que los estudios universitarios y de esta manera también el reconocimiento social que merecen. Ha sido costumbre por tradición menospreciar a los estudiantes de enseñanzas artísticas debido a la mítica imagen del artista bohemio, despreocupado e indisciplinado, imagen por otro lado totalmente errónea, ya que con el plan actual de enseñanza el artista no sólo se ve obligado a dominar su especialidad, donde hablaríamos de la faceta práctica de la profesión, sino que como añadido, debe como cualquier otro alumno de universidad, hacer frente a un considerable número de asignaturas teóricas, en ocasiones totalmente inútiles. Por lo que si hablamos de esfuerzo, sería totalmente lógico equiparar y recompensar de igual manera a un licenciado en arte que a un universitario habitual.
              Pues bien, cómo decía al principio han pasado tres años desde que el artista consiguió poder leer en su título: GRADUADO EN… y tan sólo tres años ha podido el artista leerlo, ya que recientemente se ha dictaminado sentencia revocando el derecho a obtener este título honorífico en definición, que no en capacitaciones. De modo, que el artista tras ir ganando asalto tras asalto con empeño y tesón, ve cómo de manera injusta se le declara perdedor aun habiendo ganado el combate.
              Marcar diferencias con el arte, supone dar la espalda al factor que en resumidas cuentas marca una época, define la identidad de una nación y deja el mejor legado histórico que un país puede cosechar. El arte más que cualquier disciplina es la más sutil y eficaz arma contra las barreras ideológicas que infectan este mundo, si se maltrata al artista se conseguirá que esta sociedad de barreras se convierta en un laberinto.

lunes, 2 de enero de 2012

Concierto de año nuevo en Viena y campanadas en el gobierno español.


Cuando el regusto del cava o champaigne merodea aún por nuestro paladar, a la vez que damos una vuelta más en la cama intentando evitar ese rayo de sol que entra por la ventana deseoso de anunciarnos la llegada de un nuevo día; escuchamos siempre como cada día 1 de Enero alguien de casa enciende la televisión, sube el volumen y nos  da los buenos días con el tradicional concierto de año nuevo.
Han pasado ya más de 70 años desde que se diera el primer “concierto de año nuevo”, pero no fue hasta 1941 cuando fue conocido como tal. Pese a que la tradición manda que el concierto sea el día primero del año, la inauguración de este evento se produjo un día 31 de diciembre de 1939, día que se ha mantenido en la agenda de la Filarmónica de Viena siendo conocido como “concierto de San Silvestre”, la demanda para presenciar este espectáculo tan especial es tal, que se comercializan las entradas para el ensayo general el día 30 de Diciembre de cada año. Fue Clemens Krauss quien se encargó de comandar la orquesta desde los comienzos del concierto de año nuevo hasta varios años después.
Si se trata de dar la bienvenida a un nuevo año, éste es el marco perfecto, ya que tanto la Orquesta Filarmónica de Viena como la Sala Dorada de la Musikverein, son los iconos de una ciudad, Viena, que es la cuna de la música clásica en el mundo. Por lo tanto es de esperar que habitualmente  el encargado de dirigir la música en tan especiales circunstancias sea alguien que represente la excelencia de la música; Karajan, Maazel y Mehta, son sólo algunos de los nombres de estos magníficos directores. El elegido este año ha sido Mariss Jansons, quien también tuvo la oportunidad de dirigir este acto en 2006.
Pese a que cada año es obligada y esperada la interpretación de polkas y valses de la familia Strauss, cada director intenta imprimir su propio sello de forma sutil y en este aspecto Mariss Jansons puso el suyo introduciendo en el repertorio “La bella durmiente” de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, haciendo alusión de alguna manera al país que le acogio, Rusia, en concreto la ciudad de San Petersburgo. Por otro lado, a parte del entusiasmo propio de dicho concierto, el maestro Jansons declaró que su intención era la de transmitir alegría y positivismo, muy necesarios en estos días.
Lo cierto es que esa alegría y positivismo nos vendrán muy bien, ya que nos serán muy necesarios después de conocer las noticias de las nuevas medidas “anticrisis” del gobierno para este principio de año, con las que sin lugar a dudas se ha logrado dar la campanada. Parece que el nuevo gobierno apuesta fuerte por la cultura dando su particular concierto. ¡Feliz año a todos!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Parking imposible.

Suenan los claxon  de los coches, respiramos más humo y los relajantes villancicos se convierten en una horrible tortura cuando obligados los escuchamos en la emisora de radio mientras tenemos el volante entre las manos buscando un hueco donde aparcar. Aumenta nuestra agudeza visual para encontrar aparcamiento en la lejanía a la vez que nuestro ingenio y picardía "inventando" nuevos sitios donde estacionar el automóvil. La Navidad se deja sentir en todos los aspectos, desde las aglomeraciones en los centros comerciales, a las colas para empaquetar regalos donde finalmente y tras 30 minutos de espera, decidimos pedir un trozo de papel y envolver nosotros mismos en casa. Afortunadamente, en la mayoría de los casos tanto esfuerzo se ve recompensado con las reuniones familiares que tienen lugar por estas fechas, que quizás deberían tener lugar más veces al año.

Sin lugar a dudas, estas fiestas acentúan problemas y situaciones habituales a las que nos enfrentamos, por ejemplo la búsqueda de aparcamiento... En este sentido estamos ante un problema que crece de forma exponencial y lejos de vislumbrar una solución, nos encontramos con la privatización de parkings, inhabilitación de superficies aptas para el aparcamiento para dar sitio a atracciones y feriantes y como no... la vigilancia policial que atenta está siempre para hacernos entrega del "regalito navideño". Recientemente he tenido que ir al hospital con cierta frecuencia y resulta descarado el complot existente  para obligar a los PACIENTES que no CLIENTES a hacer uso del parking privado; es decir, aquellos que nos organizamos para dejar a nuestro familiar en la puerta del hospital y alejarnos de la zona para parar en otro sitio en doble fila, nos encontramos con el acoso de quienes con actitud chulesca nos ordenan con el gesto de un dedo a mover el coche obligándonos a dar vueltas como tontos; o de los otros que nos ven llegar con desesperación y cara de preocupación al sector de urgencias para saber algo de nuestro familiar y en un inexistente intento de hacer la vista gorda para que aunque sea nos dé tiempo de bajar del coche y preguntar sobre el estado del enfermo antes de aventurarnos a buscar estacionamiento, nos dicen, con la autoridad que les da una falsa placa y una porra de mentira que adornan la fofa barriga de un fracasado que ni policía pudo ser, que ahí no podemos dejar el coche ni un mísero segundo... Es una pena ver como los que llegan como pacientes a la espera de diagnóstico o tratamiento, finalmente son tratados como convictos o ladrones, en un sitio donde además del inri del aparcamiento, nos encontramos a personas que cuando nos perdemos en un pasillo nos miran desafiantes y juiciosos de castigar nuestro atrevimiento... ¿¡¡A QUIÉN SE LE OCURRE PERDERSE EN UN HOSPITAL!!?
En fin, que no aconsejo a nadie ponerse enfermo en Navidad, es un atrevimiento y una osadía por nuestra parte.

martes, 22 de noviembre de 2011

Panorama abstracto para la educación musical en España


El día de la fiesta de la música se ve impregnado de la resaca electoral que de alguna manera ha restado protagonismo a ese día en que los que somos músicos nos sentimos más músicos, un día en que generalmente la oferta de eventos musicales es bastante amplia y sugerente...  
Sin embargo, como he dicho, estas elecciones han restado importancia al día de Santa Cecilia, pues los que somos músicos estamos más a la expectativa de saber qué pasará con la música en adelante, principalmente en materia de educación. Si con el anterior mandato veíamos como 5 de cada 6 solicitudes de ingreso eran rechazadas en algunas escuelas de música de Madrid y escuchábamos declaraciones de la responsable de educación del grupo socialista Ana de Sande diciendo con respecto a las escuelas de música que "éste es uno de los servicios educativos que el Gobierno Municipal considera competencia impropia y puede llegar a desaparecer"... ¿qué pasará en adelante si hasta en la cuna de la música en España, Valencia, se han realizado recortes catalogados como "brutales" en los años 2009 y 2010 en los presupuestos destinados a escuelas y conservatorios de música?
Lo cierto es que la música desde hace años no entiende de ser diestra o zurda, sino de recortes y de ver su papel cada más relegado a un lugar terciario, protagonizado por recortes presupuestarios, privatización de la educación y reducciones de plantilla. Si hasta finales del siglo XVIII, eran sólo unos pocos privilegiados los que podían tener estudios musicales debido a la carencia de centros instaurados para la educación musical como conservatorios de música, y fue con la aparición del Conservatorio de París cuando la música estuvo más al alcance del ciudadano de a pie por la generalización de centros especializados en toda Europa... es posible que estemos viendo como a principios del siglo XXI la música empieza a estar al alcance de quien puede pagar las tasas de una escuela privada o un tutor particular.
Hoy día de Santa Cecilia he podido estar presente en un concierto escolar en que la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria ofrecía un concierto escolar poniendo la música clásica al alcance de los niños... ¿qué será de aquellos que quieran responder a la llamada de la música?

domingo, 2 de octubre de 2011

Intrusismo instrumental

¿Quién no ha contratado alguna vez a un chapuzas, ese hombre experto en mil carreras y licenciado en ninguna? Es recurrente sobre todo en momentos en que andamos faltos de recursos económicos, nos saca de apuros y somos conscientes de que más adelante tendremos que contratar a un especialista para el trabajo, pero mientras este señor nos sacará del apuro. Suele ser común que algunas veces las soluciones rápidas y baratas sean con el tiempo las más perjudiciales y catastróficas, pero es el precio que pagamos cuando contribuimos al intrusismo laboral.
En el mundo de la música es muy usual esto... ¿quién no ha visto alguna vez a un violinista metamorfosearse en un violista o a un trombonista tocando el sólo de la 7ª de Mahler con el bombardino? Afortunadamente cuando el nivel musical es más exigente estos cambios no son tan comunes pues se requiere una especialización determinada y mayor destreza con el instrumento que la requerida para cumplir en un "bolo". Sin embargo, hay un sector que todavía no entiende que el intrusismo laboral es altamente perjudicial. Hablo de la enseñanza, donde el profesor de trompeta da clase a los alumnos de trompa, tuba y trombón; donde el profesor de violín da clases a las violas y quizás aventurarse con los cellos, o donde el profesor de clarinete da clases a todo el viento madera. Es cierto que los recursos económicos de las escuelas de música no suelen ser suficientes para ofrecer un profesor especialista por instrumento, no obstante, el índice de fracaso estudiantil al no contar con un docente que pueda ser cien por cien experto en la técnica del instrumento es mayor, con lo que nos encontramos con un alto número de niños que llegada una edad, al no ver progresos se cansan y dejan el instrumento, provocando con esto el overbooking de unos instrumentos y la casi nula existencia de otros en los últimos cursos de las escuelas, limitando de alguna manera el crecimiento de la diversidad instrumental, y lo que también es importante, la cantidad de alumnos que podría albergar una escuela de música si contara con profesionales especializados por instrumento. Obviamente aquí estamos hablando del mismo problema que ocurre con todo, buscamos el pan para hoy sin tener en cuenta el hambre que tendremos mañana.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Con la música a otra parte.

El declive cultural que estamos viviendo apaga la voz de la música cual sordina. El programa musical de festivales y eventos varios lleva ya los últimos años escatimando en gastos con lo que la expectación disminuye produciendo con ello un círculo vicioso de decadencia. Si miramos al apartado docente, nos encontramos con que en algunos conservatorios se reduce la oferta instrumental o se despide a profesores cualificados, sustituyéndolos por la opción más barata, con suerte no la más mala. Las bajas por enfermedad dejan de ser cubiertas y la continuidad educativa se ve resentida gravemente, con lo que en determinados casos se termina pagando (créditos o matrículas) por un servicio que después no es prestado... suenan por ahí las palabras fraude o estafa? Para más inri, todos sabemos lo difícil que es hacer reclamaciones con éxito a una institución pública, pues ahora resulta ser que las instituciones del estado que en teoría deberían representar la garantía de servicio al ciudadano son en realidad las que nos dejan desprotegidos. Ante tanto disparate se produce un éxodo de estudiantes de música que intentan de alguna forma escapar de tan deprimente panorama, viendo su bote salvavidas en el acceso a conservatorios del extranjero o simplemente solicitando un oasis en forma de Erasmus que les inyecte las fuerzas suficientes para acometer lo restante de carrera. La mayoría termina decidiendo no regresar con lo que se produce la fuga de aquellos talentos que enriquecerán el panorama musical de otros países, mientras vemos como el nuestro se va sumiendo aún más en la mediocridad. ¿No es curioso que dos de los países con mayor riqueza cultural, Francia y Alemania, sean hoy de los menos afectados por la crisis?

viernes, 2 de septiembre de 2011

Y ahora QUÉ!?

Cuando acabamos los estudios de secundaria obligatoria, todos nos hemos enfrentado a una pregunta: y ahora qué? ahora por dónde sigo?... Tras unos meses de meditar, finalmente encontramos un camino para seguir, a veces bajo coacción, otras por convicción y para bien o mal, siempre de manera más o menos acertada. Sin embargo, el peor AHORA QUÉ, que nos podemos encontrar llega algo más tarde, en ese momento en que después de haber hecho ese bachiller, durante el cual la presión del día X, en que todos nuestros conocimientos generales serán puestos a prueba llegará, no hace más que agobiarnos día a día... después de la carrera o equivalente, que a costa de horas de sueño termina saliendo con más o menos éxito, SÍ!, es ahora cuando llega el AHORA QUÉ!?... Es ahora... cuando toca respirar profundamente, para que el tortazo contra la pared no duela tanto, pues es el momento en que de ser estudiantes, pasamos a ser uno más de la lista de millones de parados de nuestro país. Esa lista llena de personas cualificadas que al igual que nosotros lucharon para tener estudios...
Resulta ser, que para este momento de la vida, no hay receta ni manual, simplemente existen dos factores... el factor experiencia y el factor enchufe. Sobre el factor enchufe, hay que decir que funciona como un comodín, ya que no precisa de experiencia ni de una gran cualificación para poder conseguir un trabajo... es un factor omnipotente... y luego está el factor experiencia; sí, ese apartado que nos piden que pongamos en todo formulario y currículo laboral, ese apartado que casi vale más que nuestros conocimientos y destrezas... de éste podríamos decir que es un factor omnipresente, por qué? simplemente porque el que goza de experiencia a tenido que estar en mil sitios a la vez para llenar lo suficiente ese pequeño apartado y poder tener alguna posibilidad frente a los muchos que cada vez más cuentan con el factor enchufe. Es curioso, que en tiempos de crisis, sean siempre los del factor enchufe los que consiguen posicionarse... todos sabemos cómo funciona esto, no? Al más puro estilo de don Vito Corleone: yo te hago un favor porque lo necesitas, pero luego tu le harás un favor a mi tataratío segundo por parte de nuera que está en el paro. En conclusión, al final y por desgracia, termina siendo más efectivo un buen enchufe, que una buena bombilla...