El declive cultural que estamos viviendo apaga la voz de la música cual sordina. El programa musical de festivales y eventos varios lleva ya los últimos años escatimando en gastos con lo que la expectación disminuye produciendo con ello un círculo vicioso de decadencia. Si miramos al apartado docente, nos encontramos con que en algunos conservatorios se reduce la oferta instrumental o se despide a profesores cualificados, sustituyéndolos por la opción más barata, con suerte no la más mala. Las bajas por enfermedad dejan de ser cubiertas y la continuidad educativa se ve resentida gravemente, con lo que en determinados casos se termina pagando (créditos o matrículas) por un servicio que después no es prestado... suenan por ahí las palabras fraude o estafa? Para más inri, todos sabemos lo difícil que es hacer reclamaciones con éxito a una institución pública, pues ahora resulta ser que las instituciones del estado que en teoría deberían representar la garantía de servicio al ciudadano son en realidad las que nos dejan desprotegidos. Ante tanto disparate se produce un éxodo de estudiantes de música que intentan de alguna forma escapar de tan deprimente panorama, viendo su bote salvavidas en el acceso a conservatorios del extranjero o simplemente solicitando un oasis en forma de Erasmus que les inyecte las fuerzas suficientes para acometer lo restante de carrera. La mayoría termina decidiendo no regresar con lo que se produce la fuga de aquellos talentos que enriquecerán el panorama musical de otros países, mientras vemos como el nuestro se va sumiendo aún más en la mediocridad. ¿No es curioso que dos de los países con mayor riqueza cultural, Francia y Alemania, sean hoy de los menos afectados por la crisis?
Notas de actualidad, comentarios y opiniones personales con un ligero toque de humor.
jueves, 22 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Y ahora QUÉ!?
Cuando acabamos los estudios de secundaria obligatoria, todos nos hemos enfrentado a una pregunta: y ahora qué? ahora por dónde sigo?... Tras unos meses de meditar, finalmente encontramos un camino para seguir, a veces bajo coacción, otras por convicción y para bien o mal, siempre de manera más o menos acertada. Sin embargo, el peor AHORA QUÉ, que nos podemos encontrar llega algo más tarde, en ese momento en que después de haber hecho ese bachiller, durante el cual la presión del día X, en que todos nuestros conocimientos generales serán puestos a prueba llegará, no hace más que agobiarnos día a día... después de la carrera o equivalente, que a costa de horas de sueño termina saliendo con más o menos éxito, SÍ!, es ahora cuando llega el AHORA QUÉ!?... Es ahora... cuando toca respirar profundamente, para que el tortazo contra la pared no duela tanto, pues es el momento en que de ser estudiantes, pasamos a ser uno más de la lista de millones de parados de nuestro país. Esa lista llena de personas cualificadas que al igual que nosotros lucharon para tener estudios...
Resulta ser, que para este momento de la vida, no hay receta ni manual, simplemente existen dos factores... el factor experiencia y el factor enchufe. Sobre el factor enchufe, hay que decir que funciona como un comodín, ya que no precisa de experiencia ni de una gran cualificación para poder conseguir un trabajo... es un factor omnipotente... y luego está el factor experiencia; sí, ese apartado que nos piden que pongamos en todo formulario y currículo laboral, ese apartado que casi vale más que nuestros conocimientos y destrezas... de éste podríamos decir que es un factor omnipresente, por qué? simplemente porque el que goza de experiencia a tenido que estar en mil sitios a la vez para llenar lo suficiente ese pequeño apartado y poder tener alguna posibilidad frente a los muchos que cada vez más cuentan con el factor enchufe. Es curioso, que en tiempos de crisis, sean siempre los del factor enchufe los que consiguen posicionarse... todos sabemos cómo funciona esto, no? Al más puro estilo de don Vito Corleone: yo te hago un favor porque lo necesitas, pero luego tu le harás un favor a mi tataratío segundo por parte de nuera que está en el paro. En conclusión, al final y por desgracia, termina siendo más efectivo un buen enchufe, que una buena bombilla...
sábado, 20 de agosto de 2011
Una lucha "patente".
Aquellos que estén pendientes del mundo de la bolsa o la tecnología, posiblemente estén algo impactados antes la repentina avalancha de compras de patentes relacionadas con el campo de las tecnologías móviles. Samsung, Google, HTC y Apple, mantienen una encarnizada lucha por hacerse con el mayor número de patentes posibles que les permitan poseer la exclusividad de ciertas tecnologías. Lamentablemente, esta lucha no tiene lugar para poder ser pioneros en el desarrollo de una tecnología, sino para tener la exclusividad de ella... y por lo tanto, tener el derecho jurídico de demandar a la competencia por violación de patente. Es curioso ver cómo una ley puede terminar favoreciendo la infracción de otra, es decir, amparándose en la violación de patentes, Apple podría llegar a montar su monopolio del smartphone. En poco tiempo la carrera por innovar y atraer miradas por ir un paso adelante, se ha convertido en una lucha sin cuartel encarnada por un ejército de abogados, encargados de hundir a los que pueden llegar a hacer sombra. Recordemos que aunque Apple rompió records de ventas con su Iphone 4, no hizo sino añadir una cámara frontal, aumentar la calidad de la trasera, mejorar la calidad de pantalla y potenciar algo más el hardware, de tal forma que los que tengan un Iphone 3g poco tienen que envidiar a su sucesor. Es posible que Apple ya no sea capaz de competir y justificar su alto precio con grandes avances y que se esté haciendo evidente que el alto costo de sus productos tenga que ver más con el caché que para algunos otorga el logotipo de la manzana, más que la auténtica exclusividad en avances tecnológicos. Es cierto que las similitudes entre IOs y Android son evidentes, sin embargo, ¿no es cierto también que el inventor de la bombilla fue Thomas Edison y que afortunadamente tenemos la opción de comprar bombillas a distintos fabricantes y a distintos precios? En el mercado, lo que debería condicionar nuestra compra es la oferta de ventajas, no la carencia de opciones, ahí debería estar la verdadera lucha entre compañías.
martes, 16 de agosto de 2011
El Clásico, hablamos de fútbol?
Lo que antes era el día en que podíamos ver el mayor evento deportivo del año, actualmente se ha convertido en todo un espectáculo que tiene más trascendencia fuera que dentro del terreno de juego. El bombo y platillo otorgado por los medios de comunicación se centra más en los tristes cruces de declaraciones entre directivas y entrenadores quejicas y disconformes con la decisión arbitral. Atrás queda el tiempo en que se discutía quién de los dos equipos había marcado el mejor gol o había jugado el balón con mejor criterio... para dar paso a acusaciones estúpidas y sin sentido acerca de cuál ha sido el equipo más sucio jugando, fingiendo... o no dejando jugar al rival. El disparate llega a tal grado, que el retoque gráfico se presta a la polémica para enturbiar la verdad y dar rienda suelta a comentarios polémicos y fuera de lugar. Discutir por discutir, en eso se han convertido los clásicos del fútbol español. Qué lástima que la prensa deportiva y el público en general, tenga cada vez más en común con la prensa rosa y la sarta de mentiras que la rodea. El fútbol, ya corrupto y loco por contratos millonarios y conspiraciones políticas, va necesitando un lavado de cara; es cierto que librarlo de todos los intereses que lo rodean es imposible, pero centrar nuestra atención en lo que nada tiene que ver con el juego en sí, tampoco ayuda... Sería posible que en adelante sólo habláramos de fútbol?
sábado, 13 de agosto de 2011
Viaja como puedas!
Aún recuerdo la primera vez que cogí un vuelo; eran mis primeras vacaciones fuera de la isla... ÍBAMOS A LANZAROTE! Con los nervios propios de la ignorancia y la infancia entré en ese avión con aspas en vez de turbinas... un avión en el que era imposible mantener una conversación sin gritar, pero en el que nada más sentarte te daban un tebeo y caramelos, mientras a tu padre le daban la prensa del día. A mitad de vuelo regalaban chocolatinas y más caramelos, la azafata ponía gesto de servidumbre cada vez que hacías un gesto con la cabeza, aunque simplemente estuvieras estirando el cuello a consecuencia del "inteligente" diseño del reposacabeza del asiento... La primera vez, que pude apreciar que las cosas definitivamente empezaban a cambiar, fue con mi primer viaje fuera de las islas cuando en vez de esas suculentas cenas que salían en las películas de Aeropuerto 77, me sirvieron una rodaja gorda de jamón cocido, eso si, con una estupenda guarnición de guisantes. A día de hoy, nos saltamos el trámite de ir a la agencia a comprar los billetes con la amable oficinista, para tratar directamente con el buscador del precio más bajo y luchar con la maleta para llevar todo lo que necesitamos en ella sin sobrepasar el peso justo sin utilizar una extra... para los que tenemos que llevar un instrumento musical la cosa se pone más complicada pues no podemos llevar excesivo equipaje de mano. Una vez superado el estrés, la multa por exceder el peso y el control rutinario, llegamos al avión, nos sentamos y empieza el espectáculo.
Primero nos sentamos satisfechos al pensar que hemos tenido suerte porque el avión SÓLO tiene 30 minutos de atraso, luego empieza el proceso al que he bautizado como el síndrome de la Fórmula1, si! es ese momento en que el avión empieza a calentar neumáticos por toda la pista... damos vueltas como tontos, paramos, arrancamos, se disculpan por megafonía, arrancamos, volvemos a parar... ASÍ DURANTE UNA HORA! finalmente, la culpa es del tráfico aéreo y el aeropuerto de destino. Ahora como diría el difunto Freddy Mercury: "The show must go on!", el piloto pasa el testigo a las azafatas, quienes ahora nos tutean, nos llaman "querido amigo", a mitad de nuestro plácido sueño pasan gritando cual verdulera para ver si queremos algo del catering, sin contar con que la prensa es ahora privilegio de la primera clase; cuando pensamos que ha terminado el suplicio aparece otra azafata vendiendo lotería... todo esto hasta que por fin llegamos a casa y vemos las alegres caras de quienes nos aguardan, quienes a pesar de esperar hora y media en el aeropuerto aún están de buen ánimo... al final ha merecido la pena todo el trámite... eso si por el camino no nos han perdido el equipaje. Por cierto, reclamar por retraso y pérdida de equipaje no sirve de nada... al fin y al cabo, nos hicieron un favor al traernos!!
jueves, 11 de agosto de 2011
El músico mercenario
En tiempos en que la palabra CRISIS resuena en la cabeza de todo el mundo cada día, es aún más usual hacer uso del "músico mercenario". Sí, es ese músico que con el teléfono siempre en cobertura, ojo avizor en su correo y con oído presto a proposiciones laborales, va cual mercenario a cumplir la misión asignada. Ese que no entiende de horarios, condiciones laborales, salarios mínimos ni plazos de pago... bueno, quizás en este sentido un mercenario es más respetado. El uso del "músico mercenario" se hace obligado tras el cierre de orquestas, reducciones de plantilla y "jubilaciones anticipadas". Esta situación no es sólo común en España, sino que se generaliza en el resto de Europa, pudiendo ver como orquestas de gran nivel de Holanda o Alemania han desaparecido, dejando como resultado que un buen número de personas pasen a formar parte del ya gran ejercito de músicos mercenarios, provocando con ello que las condiciones de contratación, ya de por sí deplorables, lo sean aún más, debido al efecto de mercado conocido como "oferta y demanda". La creación de sindicatos que regulen los derechos del músico que vive del "bolo" y que garanticen el cobro del trabajo realizado se hace necesario si se pretende preservar unas condiciones dignas para el músico. Siguiendo con el símil del "músico mercenario", podríamos etiquetar a la propia música y su público como las víctimas, ya que obviamente, a peores circunstancias menor implicación por parte del "músico mercenario" así que melómanos e intérpretes musicales terminan siendo las víctimas colaterales del asesinato de la música, fruto de nefastas interpretaciones musicales, con lo que el "músico mercenario" termina convirtiéndose en un burdo matón chapucero.
martes, 9 de agosto de 2011
Libertad vigilada.
Hace como 20 años de los primeros teléfonos móviles, aquellos que necesitaban una torre eléctrica para funcionar, un crédito para comprarlo y mucha suerte para entender la conversación... pese a todo, estos nos causaban admiración por poder hablar libremente desde cualquier sitio, sin contar con el caché que nos daba. Después de pasar por la moda de los teléfonos de tamaño reducido, la de los primeros con pantalla a color, llegando a los táctiles, nos encontramos con la novedad de poder tener las redes sociales a mano y poder ubicar nuestra posición exacta. Resulta paradójico que una herramienta creada con el propósito de otorgarnos mayor libertad de movimiento (antes cuando esperábamos una llamada importante no salíamos de casa en todo el día), hoy por hoy coarte nuestra libertad. Estar localizado se ha convertido en una obligación, a día de hoy nuestros teléfonos triangulan nuestra posición con un margen de fallo de 100 metros si estamos usando tan sólo redes telefónicas, si además usamos smartphones la localización será aún más exacta. Herramientas como el buscador móvil de Google, nos pedirá permiso para utilizar nuestro posicionamiento para facilitarnos información más útil, por no hablar de aplicaciones en las que es posible mostrar nuestra ubicación exacta para encontrarnos con un amigo. Teniendo en cuenta que existen precedentes de despidos por informaciones obtenidas de redes sociales por parte de empresas... no sería descabellado pensar que algún día nuestro jefe pida que le mandemos nuestra ubicación exacta como medio de control! Para mayor inri, existe la incertidumbre de no tener ni idea de a dónde va a parar toda esa información recopilada ni con qué fin puede ser utilizada. Tenemos la falsa sensación de pensar que toda la tecnología nos facilita la vida, cuando la realidad es que un aparato que cabe en nuestra mano, limita nuestra libertad, nos hace más dependientes y roba gran parte de nuestra intimidad.
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